Cómo provocar un incendio y por qué (Sigilo, 2020)

Cómo provocar un incendio y por qué (Sigilo, 2020)

Por Cristian Triana, sociólogo y bibliotecario.

Transitar la adolescencia con un padre muerto y una madre en el manicomio; vivir con una tía anciana, enferma y pobre; ingresar a una escuela nueva tras ser expulsada de la anterior; todos estos serían motivos suficientes para quemarlo todo y, sin embargo, Lucía Stanton sabe que provocar un incendio es algo que no puede tomarse a la ligera.

“El mundo es absurdo. Es voraz. Es codicioso e infiel”, escribe Lucía en esta novela/diario de párrafos sin justificar en la que cada evento transcurre con la abulia propia de los años de juventud: una cantidad astronómica de tiempo que espera ser despilfarrado, pero sin un peso en el bolsillo para acceder a las mejores experiencias. Acompañamos a Lucía en el asiento de un autobús camino a la escuela, a un parque de diversiones abandonado durante el invierno, a las discusiones absurdas con sus maestros. Para distraerse y también para demostrar su profunda intuición, Lucía elabora detalladas predicciones sobre lo que ocurrirá al día siguiente, pero se estrella una y otra vez con una realidad que, para bien o para mal, se aleja siempre de toda expectativa. Lucía Stanton sabe que el origen de su mala suerte tiene una estrecha relación con los privilegios que detenta una minoría, que su pobreza viste a otros de riqueza. En este devenir conocerá a La Sociedad del Fuego y a través de ella aprenderá cómo provocar un incendio y por qué.

A través de esta novela, Jesse Ball revela con maestría las inocultables desigualdades económicas y sociales que profundiza nuestro actual sistema económico. Las potentes reflexiones de Lucía Stanton recuerdan la entrevista realizada a la escritora afroamericana Kimberly Jones en el marco de las protestas desatadas tras el asesinato de George Floyd. En relación con la ola de destrucción de aquella protesta, Jones declaró:

Cuando preguntan “¿Por qué incendiaron su propia comunidad? ¿Por qué incendiaron su propio barrio?” respondo: ¡porque no es nuestro! ¡porque nada nos pertenece! Hay un contrato social que todos debemos cumplir. Si tú robas o yo robo, la autoridad a cargo viene y resuelve la situación. ¡Pero la autoridad a cargo está matándonos! ¡El contrato social está roto! Y si el contrato social está roto ¿Por qué mierda habría de importarme que todo se incendie? Si fuera por mí, todo podría arder hasta los cimientos y aun así no sería suficiente. Tienen suerte de que la gente negra busca igualdad y no venganza.

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